KEFIR de leche 

-  un regalo de las culturas del Cáucaso  -

La palabra kefir significa "bendición" en turco. En la región del Cáucaso, donde el kefir se ha consumido corrientemente durante miles de años (lo utilizaban los antiguos sumerios), mucha gente vive más de cien años, y mantiene buena salud. De allí que se lo considere “elixir de salud y larga vida”, siendo su principal virtud la capacidad de regenerar y equilibrar el delicado ecosistema de nuestra flora intestinal.
En síntesis podemos definir al kefir como una bebida fermentada carbonatada ácida, cuyo sabor se debe a la presencia del benéfico ácido láctico. El kefir se define como un alimento probiótico, pues aporta microorganismos benéficos para la flora intestinal. El termino probiótico (del griego “en pro de la vida”) se aplica a aquellas sustancias que aportan microorganismos componentes de la flora intestinal y que estimulan el crecimiento y/o la actividad de bacterias de la flora simbiótica, generando un balance microbiológico óptimo en el intestino.
El kefir se puede producir con leche de vaca, de cabra, de oveja o de búfala. Los nódulos que elaboran el fermento se alimentan de la lactosa (azúcar natural que contiene la leche) y nos entregan a cambio una bebida de consistencia semi-espesa con alto poder benéfico para la microbiota (flora intestinal). Las personas intolerantes a la lactosa pudieran consumirlo con moderación ya que la cantidad de lactosa que contiene el kefir es mucho menor a la de la leche de vaca entera.